Secretaría General de Gobierno

Efemerides del mes

Abril de 2017

Asesinato de Anacleto González Flores

1 de abril de 1927
        En esa fecha es aprehendido y fusilado el “Maestro” Anacleto González Flores, líder e intelectual católico fundador de la Unión Popular, organización católica que combatió por la vía pacífica a los gobiernos revolucionarios de Jalisco que pretendieron restringir y controlar el culto católico.
        En su juventud fue líder de la ACJM, movimiento juvenil católico inspirado en la Doctrina Social Cristiana pregonada por Papas como León XIII y Pío XI. Como acejotemero
        Anacleto emprendió una campaña en contra de las medidas políticas anticlericales del entonces gobernador de Jalisco, el general carrancista Manuel M. Diéguez.
        En el año 1913, Diéguez pretendió implementar una ley que limitaba el número de sacerdotes de la entidad y obligaba, además, el registro de éstos ministros ante las autoridades. Anacleto, junto con otros líderes católicos, convenció a buena parte de la sociedad jalisciense para que realizara un luto simbólico y se sumara a un boicot económico que los comprometía a no comprar artículos suntuarios ni a contratar ni adquirir mercancías de profesionista, comerciantes o empresarios que respaldaran las medidas adoptadas por el gobierno.
        La ofensiva cívica de la ACJM y de los católicos jaliscienses en general triunfó; Diéguez echó para atrás las leyes anticlericales, en buena parte presionado por el propio Venustiano Carranza, quien no deseaba mal quistarse con la Iglesia.  

 
        En los años venideros, Anacleto se dio a la tarea de crear un movimiento cívico católico conocido por sus siglas UP, Unión Popular.

        En marzo de 1925, la Liga Nacional Defensora de la Libertad religiosa,  y la UP pactaron una alianza que a punto estuvo de romper Anacleto al conocer las intenciones de los líderes ligeros de lanzarse a la lucha armada. La Liga y el movimiento cristero necesitaban de la UP para reforzar sus filas; carecer de ella resultaba desastroso para sus planes, al menos en la región occidental del país.

 
        Para fortuna de los cristeros, Anacleto, el indiscutible líder de la UP, aceptó sumarse a la lucha armada. Tal decisión le costó a la postre la vida.

         Una vez estalladas las hostilidades, el “Maestro” se vio forzado dejar a su familia y a esconderse de las autoridades que lo señalaban como uno de los instigadores de la insurrección. Al final fue capturado y ejecutado en el Cuartel Colorado. Al conocerse su muerte, los tapatíos se manifestaron masivamente en protesta por el asesinato del “Maestro”,  Anacleto González Flores.

 

Benito Juárez levantó el estado de sitio a Guadalajara

6 de abril de 1870
        La nación aún no se recuperaba de los estragos de la guerra contra la ocupación francesa. La clase militar vio disminuida su fuerza e influencia; el número de los efectivos del ejército fue reducido significativamente; los generales y militares dispersados por la República junto con sus tropas. La tensión entre políticos y militares desencadenó levantamientos e insurrecciones.

        En su ámbito interno, Jalisco reflejaba la situación general del País. En Sayula, militares inconformes con el gobierno de Gómez Cuervo prendían la llamaba de la insurrección poniendo como pretexto su deber moral de frenar y castigar la corrupción y deslealtad a los ideales republicanos de las autoridades locales. El pronunciamiento armado inició el 4 de enero de 1870, lo comandaba el general Amado Antonio Guadarrama y Eufrasio Carreón. Ambos reunieron un ejército de mil 500 hombres que pronto se apoderaron de ciudad Guzmán y varias poblaciones del sur.

         A esta insurrección se sumó el general García de la Cadena, militar descontento con el gobierno de federal, quien venció en el Charquillo, el 14 de enero, al más fiel defensor de Juárez, Sostenes Rocha.  De la Cadena se dirigió a Guanajuato, pero al verse acosado por las fuerzas de la Federación cambió de ruta y salió de Lagos con rumbo a Guadalajara.

        Cuando en la capital tapatía, el coronel Florentino Carrillo se enteró del avance de los pronunciados declaró el estado de sitio y asumió ilegalmente el poder militar y político. A Jalisco lo amagaban dos pronunciamientos militares, uno que avanzaba por el Oriente y otro que había detonado en el Sur,  el de Sayula, el que ya no representaba una amenaza, pues su cabecilla, el general Guadarrama firmó una tregua para sumarse a la defensa de la capital tapatía.

        De haberse aliado Guadarrama con García de la Cadena, Guadalajara hubiera sido tomada por  los rebeldes sin problema; lo cual no ocurrió, pues las fuerzas de Rocha, que los acosaban por la retaguardia cuando avanzaron por el puente de Tololotlán, junto con los hombres de Carrillo, que se había atrincherado en la ciudad,  lograron evitar el ataque insurrecto a la capital tapatía.

        Replegándose en Zapotlán, los rebeldes pretendieron tomar fuertes posiciones en las barracas donde los hombres del coronel Magaña ya los esperan armas en mano.
        Atacado en su flanco izquierdo por las fuerzas de Guadarrama, el ejército insurrecto de García de la Cadena, presentó por fin combate abierto el 21 de febrero en las lomas del Rancho de Lo de Ovejo, cerca de Tamazula. De la Cadena fue derrotado y su insurrección sometida. El estado de sitio fue levantado por el presidente Juárez el 6 de abril y será hasta esa fecha cuando retome sus funciones y cargo el gobernador Gómez Cuervo.   
   

Nace en Guadalajara el célebre poeta Enrique González Martínez

13 de abril de 1871
        En esta fecha nació, en Guadalajara, Enrique González Martínez poeta, catedrático, profesor y diplomático. Su primera instrucción la recibió de su padre, después, en1881 ingresó a la Preparatoria y al Seminario Conciliar y a la vez al Liceo de Varones del Estado.   

        Inició sus  estudios profesionales en la Escuela de Medicina en 1886. En aquellos años universitarios, el joven González Martínez empezó a labrarse un nombre como poeta, pues publicó con cierta regularidad poemas en diarios y revistas de Guadalajara. En 1893 obtuvo su título de médico cirujano y partero y es nombrado profesor adjunto de fisiología.

        Sin dejar de lado su tarea literaria, se va a radicar a Sinaloa donde, hasta el año de 1911, desempeñó varios cargos públicos de relevancia: fue prefecto político en varios distritos y llegó a ser Secretario General de Gobierno.

         En 1903 publicó su primer libro, Preludios; con la tercera de sus publicaciones, Silenter, se ganó un lugar en la Academia Mexicana como miembro de número.  
 
        En los albores de la Revolución, González Martínez decidió emigrar nuevamente, pero ahora a la ciudad de México, epicentro de las transformaciones políticas y culturales que agitaban al país.

        Avecindado en la Capital, se unió al Ateneo de la Juventud. González Martínez asumió la presidencia del Ateneo en 1912. Meses después, la caída de Francisco I. Madero y el ascenso de Victoriano Huerta obligaron al grupo ateneísta a disolverse.

        González Martínez, como muchos otros intelectuales mexicanos, tomó partido por la dictadura de Huerta y aceptó varios puestos en el gobierno huertista  de relativa importancia. En 1913 ocupó el cargo de Subsecretario de Instrucción Pública y Bellas Artes y en 1914 el de Secretario General del Gobierno de Puebla.

        Derrocado Huerta, el poeta tapatío salió del escenario político no así del intelectual; se dedicó con empeño a la tarea docente en los terrenos literarios.  En 1920 se ensayó como diplomático, primero como ministro plenipotenciario en  Chile; este mismo cargó lo desempeño en Argentina, España y Portugal.

         En 1942 ingresó al Seminario de Cultura Mexicana y en el 43 al Colegio Nacional. Al año siguiente por sus méritos literarios recibió el  Premio Nacional de Literatura: Manuel Ávila Camacho y se publicaron sus obras completas.  La lista de premios y homenajes que recibió González Martínez en vida así como los congresos internacionales en los que representó a México llenan varias hojas de su extenso currículum.

       Los  restos del Poeta tapatío descansan en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres.  

 

El Rey de España, Carlos I, le confirma su nombramiento de Gobernador de la Nueva Galicia al sobrino del Virrey, Don Francisco Vázquez Coronado

18 de abril de 1539
 
        En esta fecha, el Rey de España, Carlos I, le confirmó su nombramiento de Gobernador de la Nueva Galicia a Don Francisco Vázquez Coronado. La primera designación la recibió de su tío, el primer Virrey de la Nueva España, Don Antonio de Mendoza a la muerte del anterior gobernador, Diego Pérez de la Torre.

        Transcurría el año de 1537, Nuño de Guzmán, conquistador de la Región, rendía cuentas ante la Corte Española por los crímenes que le imputan acusadores y enemigos como el obispo Juan de Zumarraga y Hernán Cortés. Mientras tanto, uno de sus capitanes más leales, Cristóbal de Oñate, gobernaba la Nueva Galicia.

        Al conocer la comprometedora situación jurídica de Guzmán y ante el temor de verse también implicados en las acusaciones que se le hacían al ex gobernador, muchos de los militares que le sirvieron en su campaña de conquista decidieron ponerse a salvo de la justicia huyendo de la Nueva Galicia.  

        Poco tiempo después, se presentó por estas tierras el licenciado Diego Pérez de la Torre portando documentos reales que lo acreditaron como nuevo gobernador en sustitución de Cristóbal de Oñate. Fijó su residencia en Tonalá. Realizó  loables acciones a favor de los indios y de la propagación de la fe cristiana, pese a ello, el descontento de los naturales por la servidumbre y explotación española iba en ascenso al grado que el cacique de Xochitepec (Magdalena) y otros importantes señores indígenas hartos de pagar  altos tributos y de vivir sometidos, se fortificaron en las inmediaciones de Mochitiltic en actitud de franca rebeldía.

        Los conquistadores no perdieron tiempo y tras reunirse en Tonalá acordaron ir a combatir a los insurrectos con una fuerza de trescientos soldados españoles y mil tlaxomultecas. El propio gobernador se puso al frente de este ejército. Con él llegó hasta la zona enemiga. Antes de presentarles combates los instó a rendirse pacíficamente a lo que se negaron.
        El combate, según lo describen las crónicas, fue reñido pero la superioridad de armas y disciplina militar de los españoles se impuso obligando a los insurrectos a replegarse dejando el campo sembrado de cadáveres.

        En la refriega, el gobernador cayó de su cabalgadura; sus heridas fueron tan severas que tuvo que ser trasladado en andas hasta Tonalá. Al sentir la inmediatez de la muerte, nombró como su sucesor a Cristóbal de Oñate. A los pocos días feneció siendo su cadáver sepultado en la Iglesia de Tetlán.

        Oñate le refirió los hechos acontecidos al virrey, Antonio de Mendoza, quien dispuso que su sobrino, Francisco Vázquez Coronado,  quedara de gobernador en tanto le notificaba al Rey su designación.  Carlos I le reiteró a Vázquez Coronado su nombramiento en la real cédula del 18 de abril de 1539.

Autor: martha.ramirez - Secretaría General de Gobierno
Fecha de actualización: 24/04/2017 - 17:59:33