Secretaría General de Gobierno

Efemerides del mes

Octubre 2018

 

La profesora Amparo Rubio de Contreras funda la Escuela Normal Superior de Jalisco

1 de octubre de 1973
 
La profesora Amparo Rubio ocupa un lugar destacado entre los maestros de Jalisco del siglo XX. Su importancia dentro del magisterio y la trascendencia de su labor docente la ponen al mismo nivel de hombres como el profesor Ramón García Ruiz. No sólo fue directora de la Normal de Jalisco. Mujer emprendedora, planteó y apoyó proyectos para mejorar el aprendizaje de la lectura y escritura en los estudiantes de nivel básico.
 
Preocupada también por el mejoramiento y preparación de los maestros del estado, creó la Escuela Normal para Profesores de Primaria con Sistema Abierto  (ENPEPSA). Gracias al programa ideado por la profesora Rubio, muchos maestros de la entidad que no terminaron sus estudios, ni disponían de tiempo para hacerlo, completaron su preparación, elevándose, por consecuencia, la calidad de la educación en Jalisco.
 
Desafortunadamente, la Normal abierta desapareció porque las autoridades educativas de Jalisco consideraron que generaría, a futuro, una sobrepoblación de profesores, además, ya no se disponía de los recursos para costearla. La respuesta de la profesora fue casi heroica. Con aire retador le contesto al Jefe del Departamento de Educación Pública, Profesor Ramón García Ruiz: “¿Desea usted que desaparezca una escuela? Entonces nacerán otras”.
 
La profesora cumplió su promesa. Con su empeño y el respaldo del magisterio jalisciense surgieron: la Escuela Normal para Educadoras de Arandas, la Escuela Normal para Educadoras de Unión de Tula, la Escuela Normal para Educadoras de Guadalajara, la Escuela Normal Superior de Especialidades de Jalisco y la Escuela Normal Superior de Jalisco. 
 
Esta última es, sin duda, la que más esfuerzo le demandó a la profesora, pero también la que le dio culminación a su carrera como educadora y pedagoga.  Como la concibió en el proyecto original la profesora Rubio, la institución atendería una necesidad muy específica del magisterio jalisciense. La mayoría de los profesores de secundaria carecían de preparación docente y por tanto adolecían de herramientas y estrategias para impartir clases.
 
La Normal Superior de Jalisco, en su primera etapa, quedó formalmente instalada e inició clases el 1 de octubre de 1973, dentro del edificio de la Escuela Normal. La primera planta docente de la institución la integraron 17 profesores de primer nivel. Ella asumió, como era de esperarse, la dirección.
 
La profesora no estaba del todo satisfecha. Deseaba que sus profesores y alumnos tuvieran su propio espacio, su propio edificio.
En su afán de conseguir el terreno y los recursos necesarios, no le intimidó el número de puertas que tuvo que tocar; por aquellos días se le vio con frecuencia por los pasillos y oficinas de los más altos funcionarios y políticos promoviendo su proyecto. Al no recibir la respuesta que deseaba, jugó hasta la última de sus cartas. Se cuenta que esperó en una esquina al propio presidente Luis Echeverría, quien andaba de gira por Jalisco.
 
Lo abordó de improviso y en una breve plática le explicó su sueño. El dignatario mostró interés y ofreció apoyarla. Pasaron los meses. La respuesta no llegó. Una invitación del Partido Revolucionario Institucional para ir a desayunar a los Pinos le abrió la oportunidad de entrevistarse nuevamente con el presidente.
 
Durante el desayuno, la profesora se acercó a la mesa del dignatario; la reconoció y la convidó a sentarse para que terminara de explicarle aquel proyecto del que habían hablado en su primer encuentro.
Llamó a Víctor Bravo Ahuja para que atendiera personalmente la petición de la profesora Rubio. Logró que le compraran un terrero ubicado en la colonia Santa Elena Alcalde, donde se construyó el edificio de la Normal Superior de Jalisco. El propio presidente Echeverría encabezó la ceremonia de colocación de la primera piedra.
 

Muere el compositor Silvestre Vargas

 7 de octubre de 1985
 
Muere el músico y compositor Silvestre Vargas Vázquez, director del Mariachi Vargas. 
 
Con la fundación del Mariachi Vargas en 1898, Gaspar Vargas, director y guitarrista; Manuel Mendoza, arpista; Lino Quintero y Refugio Hernández, violinistas; brindaron a México uno de los mariachis más representativos a nivel internacional.
 
Tres años después, el 31 de diciembre, en Tecalitlán Jalisco, nació el hijo de Gaspar Vargas y Marcela Vázquez, Silvestre. Desde pequeño, y como podía esperarse, el niño demostró un interés inusitado por la música; mismo que su padre se preocupó por encaminar pertinentemente. A los trece años, el niño podía interpretar con su violín de carrizo: La Joaquinita, El Limoncito, La Adelita, Honor y Gloria y El Diablito.
 
No es hasta 1921, cuando Silvestre Vargas entró a formar parte en la agrupación presidida por su padre. En 1932 se hace cargo de la agrupación y realizó su primera gira a la ciudad de México, para después recorrer la República Mexicana y el extranjero: Estados Unidos, Canadá, Centro y Sudamérica. En 1938 viajó a Cuba, enviado por la Secretaría de Educación Pública, con el objeto de dar a conocer el folklore mexicano. 
 
 Dos años más tarde la agrupación crece con la incorporación de cuatro elementos más. Actúan en la toma de posesión de Lázaro Cárdenas como presidente de la República.
 
 En 1940, Silvestre Vargas introduce la trompeta; hasta aquel momento el mariachi sólo se constituía de violines, arpa y guitarra; la incorporación del nuevo instrumento redefinió el mariachi; se creó un modelo que en lo sucesivo fue imitado por casi todos los grupos del género.
 
Por más de veinte años, el Mariachi Vargas tocó para la policía del Distrito Federal y acompañó a un sinfín de cantantes nacionales como Lucha Reyes, Pedro Vargas, Pedro Infante, Jorge Negrete, Javier Solís, Lola Beltrán, María Victoria, Juan Gabriel y Estela Núñez. Grabó más de 23 discos de larga duración e hizo innumerables actuaciones en radio, televisión y teatro, y actuó en varias películas.
 
Silvestre Vargas fue también miembro de la Sociedad de Autores y Compositores de Música. Desde los años 40 adoptó el grito “¡No te rajes Jalisco!”, que aparece en muchas grabaciones suyas y que se convirtió en emblema del estilo tecalitleco. En 1976, Silvestre se retiró de la música y dejó de actuar. El gobierno del estado de Jalisco le rindió, en 1983, un homenaje nacional en el Teatro Degollado, donde se estrenó su corrido.
 
Cabe mencionar su importante colaboración con el arreglista Rubén Fuentes en antiguos sones jaliscienses, entre ellos: El son de la negra, Las alazanas, Camino Real de Colima y El carretero. Por su parte es autor de El cuatro, El gusto, El lunar que te vi, El maracumbé, El palmero, El pasajero, El perico loco, El tecalitleco, La madrugada, Las abajeñas, Los arrieros, Lupita, etc.
 
Sus canciones y su grito característico han dado la vuelta al mundo. Su grupo, el Mariachi Vargas ha recorrido todo el continente Americano y parte de Europa, dando a conocer la música mexicana en lugares como España, Francia, Italia, Dinamarca, Alemania, Suecia y Marruecos. Es curioso pensar que la agrupación que fundó su padre comenzó a tocar un 15 de septiembre por una invitación del presidente municipal de Tecalitlán, Trinidad Mora.
 

Secuestran al cónsul británico y a un joven empresario tapatío

10 de octubre de 1973
 
De manera simultanea y con lujo de violencia, fueron secuestrados en la ciudad de Guadalajara el cónsul honorario de la Gran Bretaña, Anthony Ducan Willams y el joven industrial Luis Fernando Arangure Castello.
 
En la década de los setenta el activismo político estudiantil estaba en toda su efervescencia. Muchos jóvenes tapatíos militaban en distintas organizaciones como la Liga 23 de septiembre o el FER (Frente Estudiantil Revolucionario) que tras la matanza de Tlatelolco, habían asumido una actitud de franca rebelión y hostilidad hacia el gobierno y  por la clase burguesa.
 
Siguiendo el ejemplo de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez que iniciaron la lucha contra el régimen armando y organizando guerrillas que operaban principalmente en las zonas rurales, los miembros de la Liga y el Frente, hicieron de lado el proselitismo político y tomaron el camino de la subversión, mas no se enfilaron hacia el monte, como los guerrilleros de Lucio y Genaro, al menos no todos; siguieron una táctica o estrategia diferente a la que podríamos calificar como terrorismo urbano.
 
La sociedad tapatía vivió por aquellos años al alba. Tomando como justificación lo bandera la causa de las clases pobres o marginadas, comandos de estas organizaciones realizaban todo tipo acciones violentas y criminales: asaltos bancarios, asesinatos y secuestros fueron realizados por estos grupos izquierdistas con la intención de desestabilizar al gobierno y de retar a la elite del poder a la que acusaban de ser una incondicional servidora del imperialismo estadounidense.
 
Sin duda, 1973 fue en especial un año en el cual la guerrillas urbanas de izquierdas, como las antes mencionadas, estuvieron especialmente activas, pues no conformes con atentar contra los intereses y las personas de empresarios y políticos locales, llevaron su lucha a un nivel de audacia que años atrás hubiera resultado inconcebible, a un para los  más desafectos con el régimen. De repente la prensa tapatía empezó a informar, para sobresalto de sus lectores, que cónsules que adscritos a la urbe tapatía eran secuestrados y que a cambio de su liberación que exigía la excarcelación de presuntos presos políticos, la mayoría de los cuales pugnaban penas por sus ideas, sino por cometer delitos del orden común.
 
Cinco meses antes del secuestro del cónsul británico y del joven empresario aceitero,  miembros de la 23 de septiembre habían plagiado al cónsul estadounidense Terrance G. Leonhardy  por cuya liberación obtuvieron un millón de pesos y  la liberación de 30 de sus compañeros los cuales fueron enviados en avión a Cuba.   El secuestro del cónsul británico se realizó minutos después de las ocho de la mañana en su domicilio, ubicado en la calle Hércules 2716 de la Colonia Jardines del Bosque.
 
Imprudentemente, uno de los hijos del diplomático llamado, igual que su padre, Duncan Williams les abrió la puerta a dos jóvenes desconocidos que de inmediato lo inmovilizaron, mientras otros cuatro individuos armados que traían el rostro cubierto con pasa montañas irrumpían violentamente en el domicilio. El comando amago a la esposa del cónsul, la señora Luz María Martínez Gallardo de Willíams. Junto con su hijo la encerraron en un cuarto mientras sacaban del inmueble al diplomático inglés; lo hicieron abordar su propio automóvil y en el escaparon. El vehículo con placas de circulación HWA-072 se le encontró abandonado en las proximidades de una planta cervecera situada en  la avenida Inglaterra.
 
El otro secuestro del joven industrial del ramo aceitero, Fernando Aranguren se realizó, como lo dejaron entre ver las pruebas, casi de forma simultánea. Aranguren salió de cómo de costumbre de su domicilio en la calle Rioja número 2688, fraccionamiento Colomos con rumbo a la aceitera situada en la calle Paraíso 1936 colonia del Fresno, a la que nunca llegó. Por una llamada anónima realizada a las ocho treinta de la mañana, la policía  judicial supo que el auto Aranguren, un Impala del año con placas HWR-158 se encontraba en los cruces de las calles canarias y Avenida de los Maestros cerca del Lienzo Charro “Ignacio Zermeño”.
 
Los agentes encontraron la unidad en un estado que hacía prever lo peor, tenía la puerta abierta en su interior se encontró una corbata negra, un folleto, un block de notas, documentos del vehículo y lo más revelador tres casquillos quemados de bala calibre 38 súper y otro más, también quemado, de rifle 30.M1. Testigos del plagio  informaron a los investigadores que escucharon tres o cuatro detonaciones y que vieron salir del auto a 3 o 4 personas que de forma violenta abordaron un auto compacto color crema, con placas XWP-334 en el que se alejaron a gran velocidad. La familia Aranguren esperó alguno comunicado de los plagiarios y junto con el gobierno se mostró en la mejor disposición de negociar. El entonces gobernador, Alberto Orozco y Romero aceptó que a los secuestradores se les diera a cambio de la libertad del empresario el asilo en el país que ellos eligieran.  Nada se logró. El día 19 de ese mismo mes fue encontrado muerto el joven empresario.
 
El cónsul corrió con mayor suerte, después de 108 horas de cautiverio sus plagiarios lo dejaron en libertad la noche del 13 de octubre en el sitio “Vallarta” ubicado en la calles Pedro Moreno y Escorza.
 
El diplomático llegó a su casa en un carro de alquiler en el que iban otros pasajeros a los que de momento no se identificó. Lo recibió su hermano el Ingeniero Luis Enrique Williams, quien a las 12 horas, en nombre del cónsul dio las primeras declaraciones a los medios. Les explicó a los reporteros que su hermano en el momento del secuestro fue encapullado por sus plagiarios y amagó con una pistola cuyo cañón sentía directamente en la nuca. Presume que la finca donde estuvo cautivo se encontraba a las afueras de la ciudad porque para llegar a ella atravesaron un camino no pavimentado. Lo encerraron en un cuarto tapizado de papeles y sólo mantuvo contacto con uno de los secuestradores.
 
Según declaró Enrique Williams no pagó rescate ni fueron satisfechas las demás demandas de los secuestradores, pues estos no volvieron a comunicarse después de que el gobierno federal se negó acceder a sus exigencias que excarcelara a 51 de sus compañeros y que publicara varios de sus manifiestos.       
 

Trasmite el canal 2 de televisión de Guadalajara la primera emisión a color

14 de octubre de 1960
 
El canal 2 de televisión de Guadalajara emitió la primera señal a color. Esta prueba experimental, por cierto, realizada por el inventor tapatío, Guillermo González Camarena, tuvo su importancia. La señal llegó sin problemas a aparatos diseñados sólo para captar programas en blanco y negro. Las transmisiones a color a través de la televisión comercial demoraron dos años y fueron también un logró del inventor tapatío.
 
González Camarena nació en Guadalajara, el 17 de febrero de 1917. Cuando apenas tenía dos años, su familia se mudó a la capital donde radicó la mayor parte de su vida. Desde muy pequeño manifestó un gran interés y habilidad para la electrónica; en uno de los siete sótanos de su casa instaló un taller donde lo mismo fabricaba juguetes eléctricos, aparatos de radio o incluso instalaciones de luz.
 
En 1930, su natural vocación lo condujo a matricularse en la Escuela de Ingenieros Mecánicos y Electricistas, en la que obtuvo, dos años después, la licencia de operador de radio por parte de la Secretaria de Gobernación.
 
Cuando apenas tenía 17 años, fabricó su primera cámara de televisión; este temprano logro era sólo el preámbulo de otro más ambicioso y de mayor relevancia. De tiempo atrás, el joven inventor se esmeraba en mejorar el equipo de televisión, que el mismo construyó, para que recibiera señales a color. Lo consiguió. Inventó y patentó el Sistema Tricromático Secuencial de Campos el cual se adaptaba con éxito a los televisores convencionales.
 
Gracias a su invento alcanzó fama en el extranjero. En el ámbito local, se le abrieron las oportunidades. La industria radiofónica mexicana no desaprovechó a un hombre de excepción como González Camarena. En 1941 lo nombran jefe de operadores de la XEQ y de la XEW.
 
Pionero de las transmisiones televisivas, el 7 de septiembre de 1947, con apoyo gubernamental, instaló la primera estación experimental de México; el equipo de transmisión lo fabricó el propio González Camarena y también instaló los pocos televisores que captaban la señal de este primer canal mexicano. Además del gobierno, algunos comerciantes capitalinos respaldaron el proyecto. En tiendas departamentales se colocaron la mayoría de los pocos televisores que recibían la señal del canal 5 o XHGC, siglas con las cuales lo bautizó el propio Camarena, quien desde el primer mes de trabajo tenía permiso oficial para comercializar la señal.
 
En los siguientes quince años se involucró en diversos proyectos comprometidos con el impulso de la televisión mexicana, el desarrollo de la industria de las telecomunicaciones y con el uso social e incluso humanitario de las nuevas tecnologías. En 1948 fundó el laboratorio Gon-Cam, donde junto con otros ingenieros y técnicos siguió perfeccionando el sistema de televisión a color; por el año de 1950, el Columbia Collage de Chicago, en su búsqueda de un sistema de televisión a color para ser aplicado a la educación, encontró que el mejor era el diseñado por González Camarena. Por encomienda de la referida universidad, el joven ingeniero mexicano fabricó varios televisores a color. En 1952 construyó, para la Secretaria de Agricultura y Ganadería, un equipo de transmisión portátil de televisión que emitía una señal que podía ser captada a cuarenta kilómetros. Operó en el medio rural emitiendo programas que promocionaban el folclore y la música regional. A finales de los 50´s, diseñó otro equipo de televisión a color que se utilizó en el Centro Médico para gravar las operaciones; para mediados de los 60´s los cirujanos mexicanos contaban con equipos de este tipo; todos proporcionados por el inventor tapatío.
 
En 1960 su televisora, XHGC, se fusionó con el Canal 2. Con el apoyo de su socio realizó pruebas para trasmitir imágenes a color, siendo la primera de ellas la que se efectuó a través del Canal 2 de Guadalajara, la cual tuvo la particularidad de ser captada por los aparatos comunes o de uso comercial de blanco y negro.
 
En aquella ocasión, los televidentes tapatíos sólo sintonizaron una serie de figuras geométricas de distintas tonalidades; aquello fue una sesión de prueba que demostró con éxito lo que sería después una realidad: la transmisión por televisión abierta de programas a color.
 
En México, el canal 5 tuvo la primicia de esta innovación, al lanzar al aire, el 21 de enero de 1963, el programa “Paraíso infantil”. El ver imágenes a color a través de una pantalla impacto de sobremanera al público mexicano. Durante las emisiones, el tráfico de ciertas calles paraba por completo; las multitudes se agolpaban dentro de las tiendas comerciales que contaban con televisores a color.
 

Iniciaron los trabajos de reacomodo del edificio de la Telefónica Mexicana, ubicado en la avenida Juárez del centro de Guadalajara

24 de octubre de 1950
 
Empezaron los trabajos de desplazamiento del edificio de la Telefónica Mexicana, dirigidos por el Ing. Jorge Matute Remus.
 
Desde 1927 se promovía la ampliación de la entonces calle Juárez para anexarla a la avenida Vallarta y crear una gran arteria que daría vida a la ciudad, adaptándose al gran aumento de comercio y tránsito que se había desarrollado en Guadalajara.   
 
Para el año de 1928 se edificó, en la esquina de Juárez con cruce en Donato Guerra, un edificio de planta rectangular; especialmente diseñado para albergar a la central de teléfonos de la antigua Compañía Telefónica y Telegráfica Mexicana. El edificio de tres pisos (sótano, planta alta y planta baja) fue alineado entonces paralelo al eje de la calle Donato Guerra; los ejes de ésta y Juárez no formaban un ángulo recto. El alineamiento por la calle Juárez resultaba así oblicuo respecto al eje. Previendo el ensanchamiento de la calle Juárez, la fachada del edificio quedó a dos metros  del alineamiento antiguo.
 
Gradualmente fue intensificándose el tránsito por la calle Juárez, haciendo que día a día se pensara más sobre su ampliación. Hasta 1939, el gobernador Jesús González Gallo decretó, en el mes de noviembre, la expropiación de la faja de terreno necesaria para la ampliación de la acera norte de la calle Juárez. Los trabajos empezarían en enero de 1948.
 
Bajo la perspectiva de que los trabajos de ampliación eran inevitables, la Telefónica Mexicana se acogió pronto a un amparo federal a fin de tener tiempo de resolver el cambio sin interrumpir servicios. La única solución viable, dado el alcance económico de la obra: quince millones de pesos costaría construir un nuevo edificio, fue mover la central con todo y edificio. El ingeniero Jorge Matute Remus, entonces rector de la Universidad de Guadalajara, se ofreció para llevar a cabo semejante proeza de ingeniería; el movimiento del inmueble tomaría por lo menos seis meses a partir de la fecha en que se entrara en posesión del terreno colindante necesario.
 
Después de ser aprobado el anteproyecto por la matriz en New York, el edificio de la Telefónica Mexicana, con un peso de mil 700 toneladas, comenzó a ser preparado para el movimiento: se desalojó el piso comercial y se depositó en esta planta el equipo de fuerza; se obtuvo de la Compañía de Luz fuerza eléctrica de baja tensión para no tener líneas peligrosas dentro del edificio durante las maniobras; además, se le dio una conexión flexible a las tuberías de agua y drenaje, sin omitir desde luego, el aumento de la longitud de los cables telefónicos para el desplazamiento. A pesar del movimiento, el personal en el interior del edificio no suspendería ninguna  labor.
 
Con la demolición de la finca de atrás y la correcta cimentación para el movimiento, se colocaron cuatro rieles a cada lado de las 26 columnas de la estructura que funcionarían como un patio de vías para rodar el edificio. Fue necesaria la utilización de una original estructura de concreto que abrazara la columna y soportara con ella el peso del edificio.
 
Con ayuda de gatos mecánicos, de tipo ferrocarril, se logró transportar la carga del edificio a la estructura de arrastre, compuesta por vigas de tipo pesado, que se deslizaría sobre rodillos; con cada desplazamiento, se liberaban los gatos y se utilizaban en una nueva columna; operación que se fue repitiendo columna por columna hasta que la estructura quedo completamente sostenida por la estructura de arrastre. 
 
El traslado se realizó en cuatro días, en los que se trabajó de las 8 de la mañana a las siete de la noche. Para el empuje se instalaron gatos mecánicos en posición horizontal en cada uno de los ejes de las vigas de arrastre. Con cada impulso de los operarios, el edificio avanzaba ocho décimos de milímetro, lo que resultaba imperceptible en el momento. Para convencer a los empleados de que no había peligro de que el edificio se cayera por las maniobras, el ingeniero Matute Remus pidió a su mujer e hijo que permanecieran dentro mientras se efectuaba el movimiento. 
 
El 30 de octubre se terminó la alineación del edificio de la Telefónica. Avanzó de sur a norte once metros con tres centímetros sin sufrir daño alguno y sin que se suspendieran actividades. No faltaba más que recimentar las columnas, es decir, recibirlas mediante placas de acero y cuñas atornilladas y soldadas recubiertas de concreto; además de desmantelar vías, estructuras y reponer en su sitio definitivo todo el equipo que fue desplazado al piso comercial. Para diciembre de ese mismo año, ya estaban en uso la avenida Juárez, de San Juan de Dios a la avenida Tolsá, sin que nada la obstruyera.
Las cuadrillas trabajaron bajo las órdenes de Matute Remus, además de los ingenieros Francisco Vigil, José Ruiz Ugalde y Guillermo Casillas Balbuena. El traslado costó solamente un millón de pesos, fue un hito de ingeniería civil tapatía y un logro personal del Ing. Matute Remus que lo llevó a obtener en 1972 el Premio Nacional de Ingeniería.      
 

Muere el Padre Cuéllar

 de octubre de 1970
 
Muere Roberto Cuéllar García, Padre Cuéllar, fundador de la Ciudad de los Niños.
 
Roberto Cuéllar nació el 28 de septiembre de 1896 en Santiago Papasquiaro, Durango. Sus padres fueron Lauro Cuéllar y Concepción García. A la edad de 24 años, en 1920, se ordenó sacerdote. Muy pronto viajó a España, Francia e Italia para continuar con su preparación. El 2 de febrero de 1932 ingresó a la Compañía de Jesús y el 22 de agosto de 1933 llegó a la ciudad de Guadalajara.
 
 Ya en la capital tapatía, demostró interés por la formación de la juventud, desempeñando primero el puesto de maestro de gramática y literatura española en el Instituto de Ciencias. En 1934 inició, en plena efervescencia de la educación socialista, la obra por la cual sería más tarde reconocido.
 
   En el patio de una casa, terminadas las clases, empezó a dar asilo a muchachos necesitados, en su mayoría de la clase obrera y a niños indigentes que deambulaban comúnmente en el barrio de San Juan de Dios. La tarea del padre Cuéllar no se limitó a darle techo y comida a los niños; procuró, además, proporcionarles educación básica y nociones generales de algún oficio a fin de impulsarlos a valerse por ellos mismos. En casos específicos, como pequeños sin antecedentes familiares, el padre Cuéllar les proporcionó su nombre. Es importante mencionar que desde los inicios de esta labor, el Instituto de Ciencias apoyó con libros, útiles escolares, mobiliario escolar y algunas aportaciones económicas.
 
   Por el éxito de su empresa y la creciente demanda de asistencia, el padre Cuéllar pronto obtuvo, gracias a la ayuda de los hermanos José y Luis Aguilar Figueroa, un lote más grande en la calle Federación 72, para convertirla en albergue. Éste se transformaría, poco a poco, en una serie de departamentos: salones de clases, dormitorios de huéspedes, zapatería, fabricación de mosaicos y fundición.
   La empresa, resultado de un espíritu altruista y de amor por la niñez, sería más adelante secundada por un patronato organizado por José Aguilar y el Lic. Efraín González Luna que, junto con Pedro Javelli, René Cuzin, Augusto Brun y Salvador Vergara, logró adquirir un nuevo terreno en la incipiente colonia Chapalita de una extensión de treinta y siete hectáreas. La Casa del Niño Obrero, como se le conocía entonces, dejó a finales de 1953 el local de Federación 72 para trasladarse a su nueva sede en Chapalita.
 
   En 1960, al cumplir veintiséis años de existencia, la casa escuela del Padre Cuellar había dado como fruto cincuenta y un seminaristas, ocho religiosos de diversas órdenes, quince sacerdotes y había transformado a más de ocho mil niños desamparados en hombres útiles para la sociedad. A instancias del mismo patronato, la Compañía de Jesús tomó oficialmente la obra bajo su cargo ese mismo año. Esto le ha permitido a la institución una serie de reformas acordes a las necesidades actuales, como la disminución de su extensión para el mejor aprovechamiento de nuevas instalaciones; semejantes reformas concluyeron el 8 de diciembre de 1979.
 
  Poco antes de la muerte del padre Cuéllar, la institución había recibido y asistido a más de doce mil niños. La ciudad de Guadalajara perdió, con su lamentable fallecimiento, a uno de sus hijos más distinguidos.

 

Con la concurrencia de importantes personalidades de la política y del medio empresarial de los Estados Unidos, tuvo lugar en la ciudad de Guadalajara la reunión del programa de “Pueblo a Pueblo”

29 de octubre de 1964
 
Arribó al aeropuerto de Guadalajara una delegación de notables personajes de la política y del medio empresarial de los Estados Unidos, para asistir a la primera reunión celebrada fuera de su nación del programa de “Pueblo a Pueblo”.
 
A las 14:30 bajaron sucesivamente de sus respectivos aviones el hijo del general Dwingh Eisenhower, el coronel John Eisenhower, el representante personal del presidente estadounidense, Lyndon B. Jonson, el señor Ellswort H. Bunker, el caricaturista y empresario, Walt Disney, el editor de la revista Nacional Geographic,  William I. Nichols, entre otras personalidades.
 
Los invitados fueron recibidos por una comitiva encabezada por el presidente del Consejo Nacional de Turismo, el licenciado Miguel Alemán, quien en representación del primer mandatario de la república, Adolfo López Mateos, les dio la bienvenida.
 
La reunión tuvo un corte internacional. Además de los personajes mencionados, asistieron representantes de varios gobiernos latinoamericanos y altos funcionarios del poder estatal y federal, entre quienes figuró, por supuesto, el entonces gobernador de Jalisco, Juan Gil Preciado.
 
Los recién llegados constataron desde el primer instante la hospitalidad tapatía. Una multitud espontánea se congregó en el aeropuerto civil de Guadalajara a blandir banderas tricolores y estadounidenses. La música marcó el compás de aquel encuentro continental. Un mariachi explayó sus alegres y vernáculas notas y la banda del estado le tomó la estafeta, en aquella solemne y a la vez cálida recepción, tocando una marcha militar de nuestro vecino del norte.
  
Una compacta valla le abrió paso entre la multitud al Lic. Alemán y al gobernador Gil Preciado. Ambos, buenos anfitriones, condujeron a las personalidades a los primeros eventos que en su honor se realizaron.
 
En tres días, los asistentes al evento cubrieron una estrecha agenda que comprendió una gala de ballet montada por el “American Ballet Theatre”, una reunión de trabajo en la sala de lectura de la Biblioteca Pública del estado y un recorrido por las zonas más típicas y turísticas de la capital tapatía.  
 
“De Pueblo a Pueblo” fue un programa creado por el general de cinco estrellas y ex presidente norteamericano, Eisenhower. El programa pretendía propiciar el encuentro y animar el diálogo entre los hombres que marcaban, entonces, el rumbo de los pueblos. El intercambio cultural y educativo se privilegiaban dentro de un marco de hermandad entre naciones, principalmente americanas.
 
Dos indiscutibles protagonistas, de aquella memorable reunión, estuvieron ausentes. El propio Eisnhower, a quien su hijo disculpó explicando que su padre no se encontraba bien de salud lo cual le impidió viajar. El otro, el presidente de México, López Mateos, quien se encontraba en una extensa gira de trabajo, la cual sólo le permitió llegar a tiempo para despedir al príncipe Felipe de Inglaterra. te miembro de la realeza europea también se encontraba de visita en México, pero por motivos distintos.
 

Autor: martha.ramirez - Secretaría General de Gobierno
Fecha de actualización: 02/10/2018 - 17:28:46